Pasan quince días de la gravísima cornada en Sevilla y parece mucho más. En el Hospital Sagrado Corazón, el banderillero Luis Mariscal se recupera cada vez más en silencio. Pasaron los ecos de la noticia y es su familia, su mujer, los que permanecen al pie de la cama. El torero de plata, que ya ha empezado a caminar, empuja los plazos y la recuperación con el único objetivo de volver a torear al lado de su hermano. Luis comparte un rato de charla con Burladero en la habitación, muestra a los aficionados sus progresos, su buen ánimo y agradece a todo el mundo el apoyo