Entretenido, variado y vistoso espectáculo de rejones el vivido esta mañana en el coso valenciano. Ayudó mucho la buena condición que exhibieron los murubes de Bohórquez y, por supuesto, la entrega de los caballeros.
Sin embargo, da la impresión de que parte de los espectadores del arte de Marialva han perdido rigor, y en ocasiones se aplaude más cualquier alarde de doma, cualquier pirueta aún no estando en la cara del toro, que fases templadas y toreras de la lidia, que también el rejoneo, como toreo que es, las tiene.
Rui Fernandes fue todo voluntad. Citó con el pecho por delante, intentó clavar las banderillas al estribo y buscó siempre la espectacularidad para salir de las suertes, sobre todo con vistosas piruetas, aunque sus cabalgaduras fueron alcanzadas en demasiadas ocasiones.
A Andy Cartagena le salió casi todo bien, si exceptuamos que tuvo que descabellar varias veces después de clavar el rejón en todo lo alto sin que el toro cayese. Ese fue el motivo por el que no consiguió cortar las dos orejas. El resto de su quehacer fue impecable desde que paró al toro de salida, girando a su alrededor de forma tan trepidante como templada, y no se dejó alcanzar ni una sola vez en banderillas, un tercio en el que brilló a gran altura y en el que supo mantener la atención del público en todo momento.
Álvaro Montes recibió con la garrocha a su antagonista, al que acabó parando después de varias vueltas a toda velocidad. Fue lo más vistoso de una actuación en la que clavó banderillas a la grupa sin demasiadas alharacas.
Una de las actuaciones más ortodoxas de la mañana la llevó a cabo Sergio Galán. Sin embargo le costó mucho llegar al público, quizá porque el ejemplar que le cupo en suerte pecó de sosería. Acortó distancias el conquense hasta límites insospechados, sobre todo a la salida de un par de banderillas corriendo a dos pistas con el toro cosido al estribo y después provocando sus arrancadas pegado a literalmente a los pitones.
Vibrante, espectacular, decidido... Leonardo Hernández fue pura entrega de principio a fin, y su comunión con los tendidos fue completa. Practicó quiebros arriesgados, consiguió templar embestidas corriendo a dos pistas y clavó banderillas cortas al violín en la distancia más corta posible. La plaza fue un auténtico clamor con su actuación.
El ejemplar que cerró festejo fue el más parado de la corrida, y Manuel Lupi no consiguió llegar al tendido en una labor tan ortodoxa y pulcra como falta de fibra y anodina.
No quiero dejar pasar esta crónica sin dar la enhorabuena a Francisco Iniesta Garrido, un portento haciendo sonar la trompeta. La plaza de toros de Valencia, que tradicionalmente está considerada como tierra de músicos, no está teniendo suerte últimamente, y hablando en general, con las bandas que suenan en el coso. Hoy brillaron sobremanera los solos del trompeta de la Banda de Música de la Cruz Roja.
Ficha del festejo:
8ª de Feria, rejones. Tres cuartos de entrada. Toros de Fermín Bohórquez de buen juego en general.
Rui Fernandes: oreja.
Andy Cartagena: saludos.
Álvaro Montes: saludos.
Sergio Galán: oreja.
Leonardo Hernández: dos orejas.
Manuel Lupi: silencio tras aviso.