David Mora vuelve revalorizado de su incursión en la temporada americana. Hemos hablado con él y pareciera que la temporada allende nuestras fronteras hubiera sido una prolongación de su exitosa campaña española del 2011. "San Cristóbal, Medellín, Bogotá... la verdad es que ha estado genial", comenta. El título de "torero revelación" ya se le queda corto al de Madrid. Por muchas cosas, por cómo es como profesional y como persona. En Albacete se le quiere especialmente. Su mozo de espadas y su conductor son de la tierra.
Dice que "hay que matar los toros complicados en las plazas importantes", frase inaudita en un torero que ya puede elegir divisas más fáciles. David es de los toreros a los que no les extraña -de los pocos- que Luis Miguel Dominguín se quedara fuera de una feria de Bilbao porque no le apuntaran con una de Miura. La corrida ya estaba adjudicada. Dijo que, entonces, no mataría ninguna ese año. Al siguiente, eso sí, toreó cinco tardes. Una de ellas era de Miura.
Se queda uno pensando en lo buen torero que es y lo honesto que quiere seguir siendo. Con tanta visita a Albacete debe ser que se le ha pegado algo del maestro Dámaso González, que tantas corridas difíciles mató pudiendo acomodarse. No se alivió nunca aunque pudo. Mora dice que "en la variedad está el gusto" y que, en consecuencia, "hay que medirse a todo tipo de toros. Entro en carteles con figuras pero seguiré matado este tipo de toros -los difíciles- porque no quiero olvidar, ni que se olviden, de donde vengo", comenta David.
Torero importante, a la altura de algunos de los del G-10. Por cierto, ya que hablamos del tema. ¿Cuál ha sido el criterio para establecer el grupo de grandes figuras del toreo como mascarón de proa de la torería actual con la polémica de los derechos de imagen? ¿Por qué el G-10 y no el G-8 o el G-15? ¿Por qué Cayetano sí y David Mora no? El torero afincado en Borox, David Mora, desvela en mediaveronica.com que le invitaron a entrar en el selecto grupo pero que declinó porque "aunque plantean cosas razonables no es el momento", asegura.
"Me ofrecieron entrar pero consideré que no era la ocasión oportuna. Estoy de acuerdo en las cosas que plantean, incluso he manifestado mi conformidad con la firma de un documento pero creo que no debería haber tanta polémica. No es el momento. Todos los implicados en la Fiesta lo están pasando mal, también los empresarios. Creo que hice lo correcto al declinar la invitación de entrar en el G-10 porque, además, algunos de estos toreros están siendo perjudicados".
En este mar tempestuoso de los derechos de imagen la batalla está planteada para que gane el más fuerte, selvático criterio. Ya hay bajas. Mora, siempre inteligente. Tiene la razón pero él la sabe pedir. Es la clave para que se la quieran dar.