La ganadería de Juan Pedro Domecq ha consumado esta tarde su mal paso por la Feria de Abril en Sevilla. Dos tardes anunciadas, que al final fueron consecutivas, y dos fracasos sin paliativos. Hoy, a pesar de la mejora en la presentación de los toros, el ganadero no ha sido capaz de lidiar la corrida completa, y en tres ocasiones asomó el pañuelo verde en la presidencia de La Maestranza.
Además de la fuerza, por el coso hispalense tampoco ha pasado atisbo alguno de bravura. Prácticamente inéditos en varas, descastados. Y los sobreros, con los hierros de La Dehesilla, José Luis Pereda y El Serrano, también. En definitiva, una corrida de toros de la que es prácticamente imposible encontrar cualidades positivas y cercanas a las que debe tener un toro de lidia.
El animal de más transmisión del festejo ha sido el segundo bis, de La Dehesilla enlotado por El Cid. Un manso encastado que a pesar de su carácter huidizo, ha colaborado en la muleta del diestro de Salteras. Por arriba ha protestado y ha tenido tendencia a rajarse. Por abajo iba más largo.
Manejable ha resultado el primero, un toro desrazado que ha acabado a menos. Prometía más en los primeros tercios de lo que en realidad fue y en las telas de Curro Díaz se ha ido apagando de forma progresiva. Al tercero, de José Luis Pereda, apenas se le ha castigado en varas y su embestida ha estado caracterizada por el genio, derrotando al final del muletazo.
Cuarto y quinto, con el hierro titular, y el sexto, con el de El Serrano, han sido pitados en el arrastre. Y han hecho méritos para recibir esos pitos. Sin una embestida de calidad, muy cuidados en el caballo y parados. En definitiva, lo que ha ocurrido esta tarde tiene un nombre, el del quinto toro, Trágico.