ABC.-Zabala de la Serna:
Había un correo flotando por la estulticia de la red que anunciaba que hoy (por ayer), Las Ventas iba a ser muy, muy, mala con El Cid, Miguel Ángel Perera y Alejandro Talavante porque no son José Tomás. Siguen marrando los tontos: la plaza estuvo sensacional con los toreros desde el momento en que sacaron a saludar al tercio a Manuel Jesús Cid, y éste a su vez invitó a sus compañeros. Y buena como un pan se comportó con Perera, que estuvo para comérselo con un toro que en sus manos de imán y dominio pareció todavía mejor de lo que fue.
LA RAZÓN.- Juan Posada:
En el ambiente se percibía el recuerdo de la tarde anterior de José Tomás. A pesar de ello, el público se mostró dadivoso, en especial con Talavante, al que concedieron una oreja muy bondadosa. A Miguel Ángel Perera se le notó la rabia que llevaba dentro; seguro que tenía grabadas las faenas del día anterior. Torero él, como debe ser, se desmelenó y se hartó de «bientorear» al buen quinto, a cuya templanza era difícil acoplarse. El diestro adelantó en todo momento el engaño, atrajo al toro, todo lo contrario de esperar que él venga, y lo condujo hacia atrás en soberanos pases, rematados en semicírculos.
EL MUNDO.-Lucas Pérez:
Por lo observado ayer en Las Ventas, el 'efecto José Tomás' parece haber tenido unas extraordinarias consecuencias sobre el resto de los toreros. Así lo demostraron El Cid, Perera y Talavante, que salieron a por todas en una tarde complicada, al tratarse de la resaca porterior a la sinfonía de toreo del diestro de Galapagar del día anterior.
CORREO DIGITAL(COLPISA).-Barquerito:
Bajo el síndrome de José Tomás, impresa la tarde de vísperas como la marca de una huella, se estuvo viviendo la corrida entera. La segunda que Cuvillo lidiaba en Madrid en el espacio de sólo tres días. Muy otro el ambiente. Distinto el ganado. El toro que abrió fue, además, de muy pobre nota. Armado pero sin trapío, renco y rebrincado, de manso estilo, por las dos manos adelantó. El Cid fue recibido con grandes honores. Todos los premios de triunfador de San Isidro en su palmarés. Pero incluso sobre el palmarés de El Cid parecía pesar en la ovación de recibo el síndrome. Como la huella de un fantasma.
DIARIO DE CÓRDOBA(EFE).-Juan Miguel Núñez:
La apoteosis de dos faenas del último revolucionario del toreo, José Tomás, en la víspera, traducida en cuatro orejas, pesaba ayer como una losa en el ánimo de espectadores y toreros, sobre todo de aquellos, que acudían a la plaza lamentándose de antemano con un "no volverá a ocurrir. Es imposible".
MUNDOTORO. - José Miguel Arruego:
Superlativo, mayúsculo y supremo. Contundente. Como la manera de desenvolverse por la plaza y de imponerse en el ruedo. Pausado, seguro, autoritario. El triunfo de Perera esta tarde en Las Ventas va más allá de la constatación o la ratificación de su momento. Es un golpe de autoridad. Un puñetazo en la mesa y un canto a la autenticidad de su concepto hondo y roto, ensamblado y macizo, ligado, poderoso y rotundo. Una manera de torear con denominación de origen: Pata negra.