El matador de toros sevillano Julio Aparicio y su hasta ahora apoderado Javier González se han desvinculado profesionalmente tras algo menos una temporada juntos cuando González se hizo cargo del torero de dinastía una vez surgieron los problemas con el empresario Maximino Pérez al poco de comenzar.
La nueva ruptura se ha producido de manera cordial y mutuo acuerdo, decidiendo ambos que lo mejor era poner punto y final al apoderamiento.