En tardes como la vivida lo fácil es echar la culpa al maestro armero. Y aquí paz y después gloria. Un poco de leña a la ganadería de Don Samuel Flores. Otro poco más a los toreros, en especial a Padilla por caer mal en Las Ventas. Otro poco a Ferrera que no gusta por su forma de parear... y punto y final.
Leña a los de Samuel Flores, y de paso le echamos la culpa a Ponce, que para eso no está en los carteles. Que si va a cazar a El Palomar. Que si lo hace El Rey, que si patatín, que siy patatán. Y ya puestos leña a Padilla por sus patillas. Y a Ferrera porque no se entera. Y a Jiménez porque no se mantiene.
Y mucho jijí y jaja ¡Y qué gracia! ¡Y hale, otra corrida más para el abono! ¡Que los domingos los isidros lo aguantan todo!
Pero, no, me temo que la cuestión es mucho más seria.
El ganadero está ahora mismo sufriendo lo indecible. Estoy seguro porque le conozco. Sus toros han pegado un petardo en presentación y juego. Y él es el primero que lo está sintiendo. Solución: mandar las vacas que los parieron al matadero.
Porque su problema no fue la mansedumbre, que lo fueron. Su problema fue la falta de casta, y ya no digamos de clase. Y sobre todo el peligro sordo que desarrollaron. Cornalones (propio de la casa) y boyancones (propio hasta cierto punto) lo de Gamero Cívico es así. Pero el juego dado, eso no es lo que se quiere. Ni lo que quiere Samuel.
Como más serio es lo de la terna. A saber. Padilla no engaña a nadie. El Ciclón de Jerez es un torero poderoso y capaz, tosco, es cierto, pero que pone toda la voluntad del mundo y más. Lo mismo que no se le puede pedir peras al olmo, tampoco a Padilla que modifique su conducta. ¿Qué no se quiere que venga a Las Ventas? Pues que no venga. Pero él no engaña a nadie. Es así y así hay que aceptarle... si queremos que alguien con su experiencia mate este tipo de corridas.
¿Y lo de Ferrera? Pues que tampoco engaña a nadie. Ferrera es la garra personificada. La entrega hasta lo indecible. Lo intenta hasta la extenuación ¿Que banderillea feo? Es que él lo hace así. ¿Qué no gusta? Pues no gustará, pero así es y así hay que aceptarle... si queremos que alguien con su experiencia mate este tipo de corridas.
Lo de César Jiménez es distinto. Con dos toros a contraestilo, lo intentó y hasta se gustó ¿La clave? La muleta muy puesta para ligar. Pero es que además se mostró firme y dispuesto con el no menos complicado que sus hermanos que hizo sexto. Por lo tanto, nada que objetar.
Y a partir de ahí, echar en cara a Padilla y Ferrera los bajonazos infames en sus primeros toros y el estar hechos unos pinchaúvas en sus segundos. ¡Ah! y el orden necesario en la lidia. Porque esas han sido las claves al modesto entender de este columnista.
Toros infumables y toreros... que no engañaron a nadie. Al menos no a mí ¡con perdón, que no quiero ofender a nadie!