No se puede hacer más con menos. La corrida de Zalduendo, o Zalcuento (el cuento de Zalduendo), fue una auténtica birria, toda ella mansa y a menos. No cabe en la cabeza que un hierro como éste pueda echar una corrida tan perdida de casta, ya no hablaremos de bravura. Nada de caballo, o menos, rajándose la mayoría con un descaro propio de los bueyes de carreta. Al Rocío con ellos.
Pero es que tampoco vimos a esos toros de Zalduendo nobles y justitos de todo porque varios de ellos sacaron complicaciones mansas y bordes. Pero bienvenidas sean ellas: pudimos ver a un Juli en su segundo toro haciendo del animal una maravilla cuando en realidad sólo tenía mansedumbre que ofrecer. Y siempre con peligro. Sensacional Julián. La faena al quinto toro de la tarde de El Juli es sin duda lo mejor de lo vivido hasta el momento en la Feria de Albacete.
De capote no hubo nada artístico -Julián se vio en la obligación de lidiar para ir ahormando la mansedumbre del toro-, y quizás fue aquello lo que le hizo al presidente no conceder la segunda oreja al cabo de la faena, o lo ligeramente desprendido que estaba la espada. Ya tenemos polémica. Despojos, no obstante. En banderillas se complicó todo bastante en este quinto, donde el toro se puso difícil. Pero ya olvidados de aquello, Julián comenzó a muletar por ambos pitones con una superioridad, una técnica, una cabeza... estuvo realmente perfecto. Impertérrito ante las desigualdades y las dudas peligrosas de las embestidas del toro, Juli estuvo soberbio. No se puede hacer más con tan poco. Realmente emocionante. Hubo dos tandas de derechazos que fueron la cumbre. Estaba claro que iba a por las dos orejas, que no se conformaba con la ya cortada a su primero. Existió un dominio sin parangón, realmente inimitable. Las protestas del toro, la renuencia del mansón fue la prueba de fuego de un Juli inmejorable. Llegó la estocada y la oreja de peso, de mucho peso. No tiene nada que ver con otras.
Al margen de la cuestión de la casquería, Juli estuvo profundo mientras dosificaba al manso y a menos oponente que hizo segundo y primero de su lote, que fue pidiendo la muerte con la elocuencia de un cabestro. Lo cuidó mucho en varas, como todos -de los puyazos, ni hablamos-, y estuvo muy bien Álvaro Montes con el capote en el tercio de banderillas. Realmente genial estuvo con la muleta "Juli" en éste, su primero, no se podía estar mejor. Raza torera, querer de verdad... quizás tantas ganas hicieron parecer toda la labor un poco rápida. Más de media desprendida y trasera con descabello. Oreja, nada que ver con la que iba a cortar después, premio a una labor en la que hizo del toro un ovillo, que aunque justito de trapío tenía dos puntas bien hermosas.
Alejandro Talavante fue otro torero que no perdonó nada, no se dejó ninguna sopa en el plato. El estrecho de sienes, que se tapó por la cara, manseó en banderillas y brujuleó. Fue una caca de lujo. Fue un animal deslucido al que Talavante, a base de entrega y mérito, le sacó pases con sacacorchos. Sobando. Pinchazo, otro pinchazo trasero y tres descabellos fue su labor toricida. Aviso y saludos desde el tercio.
Con su segundo, Talavante, a base de insistencia y con una actitud encomiable, en figura total, sacó algunos naturales largos con alguna tanda larga. Pero el toro no tenía clase, fue manso, recortó al principio... Sólo narices de Alejandro. Tras una estocada tendida y algo desprendida cayó la oreja tras un aviso. Bien o muy bien Talavante en Albacete.
Curro Díaz fue el que más atrás se quedó en la tarde, sin estar mal. Es un torero de arte y con lotes como estos de Zalduendo quizás tenga menos opciones. Con su primero, un soso de cuidado, él sólo puso voluntad e insistencia. No había nada que hacer. Estocada delantera y muy caída fue su labor con los aceros. Saludos desde el tercio fue el balance de jienense en Albacete.
Con su segundo, cuarto de la tarde, Curro hizo una buena faena, con varios pases de pecho de largura respetable. El toro tuvo transmisión y acometividad al principio, siempre por la vía de la mansedumbre, que fue aprovechada con el empaque de un torero de gusto. Tras estocada entera, desprendida, trasera y perpendicular cayó una oreja.
Pero la tarde fue de un Juli que bien merece una reflexión a todos los aficionados. No sólo es que no se puede hacer más con menos sino que está en un momento tan clarividente y poderoso que es capaz de resolver los problemas de los toros como si estuviera porfiando con cualquiera de los perros que tiene en su finca, comprada, como todo, con el sudor de una frente que esconde un cerebro privilegiado del toreo.
Ficha del festejo
15 de septiembre de 2011. 8ª de la Feria de Los Llanos de Albacete. Con tres cuartos de entrada se han lidiado seis toros de Zalduendo, con poco trapío, poquita cosa, alguno se tapó por la cara. De juego manso y a menos aun con distintos matices. Una mala corrida que pareció más en manos de los toreros.
Curro Díaz: saludos desde el tercio y oreja
Julián López El Juli: oreja y oreja con petición de la segunda
Alejandro Talavante: saludos desde el tercio tras aviso y oreja