"Para saber lo que valga moralmente o estéticamente el toreo, tendremos, ante todo, que entenderlo. ¿Y cómo podremos entenderlo mientras repugne a nuestra sensibilidad, si nuestra sensibilidad se opone confusamente a ello? Los que, pretextando esa exquisita sensibilidad se niegan a su entendimiento, podrán presumir de lo que quieran; de todo, menos de entendimiento. Las incomprensiones y oposiciones que lo rechazan (al toreo) no son otra cosa más que odio mortal a la inteligencia".
Este entrecomillado pertenece al ensayo de José Bergamín El arte de birlibirloque y viene que ni pintiparado, una vez vista y oída la comparecencia en la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados, del ministro Wert. A su difusa pretensión de "puesta en valor" de la Tauromaquia y la referencia a Francia, las respuestas de los representantes de los grupos de Izquierda Plural y Esquerra Republicana les definen y adscriben al párrafo final de la cita bergaminiana.
El portavoz de Esquerra, ese Joan Tardá que hace del exabrupto doctrina, suelta y se queda tan ancho : "Los toros no volverán a Catalunya a no ser que manden la Legión", dando de paso pistas de lo que nos espera si hubiese ley de rango superior o revocación de lo votado en el Parlament, ya sea por la declaración de BIC, fallo del Constitucional o ILP. Porque, llegado el mejor de los casos, no sería ni mucho menos sencillo revertir el status actual. Quiere decirse que el discurso victimista, ese que bebe de la confrontación, redoblaría su tono, amplificaría sus altavoces, llamaría a arrebato desde sus habituales manipulaciones ¿alguien, sobre todo desde fuera de Catalunya, puede siquiera imaginar la presión que aficionados y, ojo, también empresa, debería soportar? Acostumbrados como desgraciadamente estamos a las agresiones e insultos, no quiero ni pensar en lo que nos caería encima. Vamos que abrir la Monumental y acudir a ella sería todo un reto, aunque ojalá, claro.
En cuanto al representante de Izquierda Plural ( IU+ CHA) se ha lucido. Llegado su gran momento político- ya está en la Corte- el tal Chesus Yuste, dirigente de Chunta Aragonesista, se hace del cachirulo un lío y vomita: "pretender que la Tauromaquia sea Patrimonio de la Humanidad es como pretenderlo para Auschwitz".
Y digo yo ¿qué hace un individuo así en una Comisión de Cultura? Se me ocurren varias respuestas pero la más rápida es: el ridículo. Pero no sólo él sino el grupo político al que representa, tanto da CHA como IU. Un hooligan del pensamiento, un analfabeto de la historia , suelta el insulto, el ministro hace una mueca y él se queda tan pancho. Desconoce, por supuesto, la historia de la Tauromaquia, sus valores. Tampoco sabe ni le importa de todos aquellos que desde la cultura- ese bien que él pervierte- y desde ideologías esas sí progresistas la han cantado y valorado.
El llorado José Antonio Labordeta, que acudía con frecuencia al coso de la Misericordia, paisano y compañero ¡ay! de militancia del personaje, dijo: "Bueno, a mí los toros me gustan. Es un fallo quizás. Cuando he visto a José Tomás en Barcelona he disfrutado, es un espectáculo increíble. Que cada uno vea lo que quiera".
Por eso hoy, cuando desde donde esté se entere, gritará con su voz que es la del pueblo : ¡A la mierda!