La primera novillada de la feria de Fallas, lidiada con el encierro de Los Chospes ha resultado un encierro manejable para la terna actuante, gracias a la nobleza y clase que en líneas generales ha desarrollado a lo largo de su lidia. Si bien, su escasa fuerza en alguno de los ejemplares dieron al traste con la posibilidad de ver alguna faena de mayor altura artística.
Manso y flojo resultó el primero de la tarde, que se vino arriba en el último tercio aunque con poca transmisión, lo que propició un trasteo irregular protagonizado por su espada. El segundo -también flojo- derrochó clase y mayor emoción, sirviendo para hilvanar un trasteo en el que, sin forzarlo demasiado su matador, logró una faena animosa y llena de entrega que le valió para cortar un trofeo. El tercero resultó uno de los mejores de la tarde por clase, motor y fuerza. Metiendo la cara en todo momento ante las telas de su matador, aunque a medida que transcurrió la lidia bajase su diapasón.
La segunda parte de la novillada también estuvo presidida por su clase, nobleza y bondad en varias de las reses lidiadas, destacando como mejor el cuarto, un ejemplar de largo recorrido al que su matador le plantó cara con valor y voluntad. El quinto fue bueno por el pitón derecho, aunque se vino abajo progresivamente durante el transcurso de su lidia, siendo el más complicado -por comportamiento y por el viento imperante en el último tramo de su lidia- el que cerraba festejo, ante el cual, su matador poco pudo hacer, más que arrancarle algún que otro muletazo lucido.