Rafael Azcona, cineasta riojano que fue incinerado ayer martes en Madrid, también era un enamorado del mundo del toro. En su obra la temática relacionada con la Fiesta aparece en numerosas ocasiones, una afición que mantiene desde pronta edad, cuando acudía a numerosos festejos populares en su región, donde llegó a participar de ellos como aficionado práctico.
Entre los diversos campos de su prolija obra, se encuentran muchas alusiones a los toros, con ejemplos tan destacados como la realización del guión para la película de Berlanga, ‘La vaquilla’ o el de ‘Los desafíos’. Además su admiración por toreros del último siglo como Manolete, Pepe Luis Vázquez, Paco Camino o recientemente El Cid o Castella se ha materializado en forma de poemas.
Su labor como novelista tampoco obvió a la tauromaquia y está presente en trabajos como ‘Amor, sangre y dólares’, pero si un trabajo le ha descrito como aficionado, ese ha sido ‘La tauromaquia según Rafael Azcona’, obra del periodista Pedro María Azofra.