La novillada de El Serrano que abría feria en Sevilla sólo le ha servido al camero Oliva Soto. Sólo un novillo, el quinto, ha ofrecido opciones reales de triunfo. Crudo en el caballo, el de El Serrano llegó muy entero al último tercio exhibiendo buena clase, desplazándose largo y por abajo, abriéndose mucho en cada muletazo y mostrando ritmo y buen son en su embestida.
De sus hermanos poco que reseñar. Flojos. Dos devueltos. Ninguno sacó malas ideas, tampoco buenas. Manejable la novillada, aunque sin raza ni fuerza, sin chispa ni la emoción necesaria para levantar la tarde. Insuficiente en Sevilla. Puestos a destacar alguno, el primero, de nombre Bastidor. El novillo, que sangró mucho en varas, llegó mermado a la muleta aunque resultó noble, manejable y hizo por tomar la muleta por abajo. Tanto que varias veces llegó a clavar los pitones en la arena al llegar a la jurisdicción de Nazaré. Prendió al torero, más por demérito del sevillano, mal colocado, que por malas intenciones del de El Serrano. Sin embargo, apenas aguantó tres series.
Juan Luis Rodríguez fue, de los tres, el peor parado. Infumable lote sorteó el albaceteño. Sin fondo. Vacíos. Así las cosas en este arranque de feria, toca tirar de tópico. No quieren los gitanos buenos principios para sus hijos. El que no se consuela es porque no quiere.