El matador de toros Serafín Marín, cogido el pasado sábado en la plaza de toros de Zaragoza, abandonó ayer la Clínica Quirón de Zaragoza y fue trasladado a la Clínica Nuestra Señora del Remedio de Barcelona, ciudad donde reside.
Una vez en el Hospital de la Ciudad Condal, Serafín fue sometido a una nueva exploración por parte del Doctor Sierra, cirujano jefe de la Monumental de Barcelona y por Ramón Bilardo, del equipo traumatológico del Doctor Riba Ferret. Los dos médicos corroboraron todas las lesiones diagnosticadas en un principio y comprobaron la buena evolución del diestro, aunque todavía tiene un dolor moderado en la zona de la espalda correspondiente a las vértebras lesionadas y a un enlentecimiento con meteorismo del tránsito intestinal.
Tras la nueva revisión, los doctores emitieron un nuevo parte médico: "Conmoción cerebral recuperada; fractura aplastamiento en cuña de la cara anterior del cuerpo de la octava vértebra dorsal con dos fracturas antero-externas, ligera deformación cuneiforme de la séptima, varetazo en pantorrilla derecha, paresia intestinal, contusiones y erosiones varias. Pronóstico grave."
A partir de ahora, el torero deberá guardar reposo absoluto ingresado bajo vigilancia médica un mínimo de tres días, siendo la evolución posterior la que determinará el momento del alta de clínica y no podrá volver a los ruedos hasta que se produzca la consolidación sólida de las fracturas.