El 12 de octubre del año en curso se cumplen veinticinco años de una de las tardes más importantes de la historia del toreo del siglo XX en La Real Maestranza. Y es que en esa misma fecha, pero de la temporada de 1983, Manolo Vázquez hacía su último paseíllo en Sevilla en una corrida mano a mano con Antonio Chenel ‘Antoñete'.
El maestro se despedía de los ruedos poniendo fin a una carrera marcada por un estilo muy personal y auténtico, que encandilaba a toda clase de públicos. Aquella tarde sublime cortó cuatro orejas ante toros de Juan Pedro Domecq, González Sanchéz-Dalp y Núñez Moreno de Guerra, alcanzando la gloria al salir por la Puerta del Príncipe. Fue una corrida en la que resumió toda su torería a la que había enriquecido con elementos propios, garbosos y con la envoltura de la solidez de su arte y la decisión ante cualquier tipo de toro.
Manolo Vázquez deleitó a La Maestranza en una tarde que rebosó torería y sentimientos, que comenzó por la mañana al visitar al Señor del Gran Poder, como era costumbre cada vez que toreaba en Sevilla. Su hijo Manuel Vázquez fue el encargado de cortarle la coleta simbólicamente tras el colofón triunfal, en un día impregnado de emociones antes de la apoteósica salida a hombros por la puerta soñada.
Aquel 12 de octubre del 83 es recordado como una efeméride inolvidable para la historia del toreo, y a Manolo Vázquez Garcés como una persona cristiana, cabal y señorial, que a buen seguro estará con su Sor Ángela entablando una tertulia de toros en las barreras celestiales.