Alfonso Guerra, ex vicepresidente del Gobierno y actual presidente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, ha escrito esta semana un artículo en la revista Tiempo en defensa de la fiesta de los toros y en contra de su posible prohibición en Cataluña.
En el mismo, Guerra se dirige a los políticos que tienen que votar por el futuro de la fiesta: "De poco sirve que algunos políticos intenten explicar que no hay más argumento que el de evitar el sufrimiento al animal cuando otros enseñan el objetivo de distinguirse de los demás por ser aquella una "fiesta nacional". Pero Guerra es más contundente al pedir que "que dejen tranquilos a los ciudadanos con sus costumbres, tradiciones y libertad. No deberían utilizar de manera torticera algunas cuestiones que afectan a la conciencia de los ciudadanos para arrimar el ascua a sus intereses personales o grupales".
"En el principio de las cosas, continúa Guerra, prohibir es un camino difícil de aceptar, pero la armonía de millones de personas viviendo en comunidad exige algunas pautas que sin que se pueda evitar incluye imponer reglas que admitan o impidan algunas actividades y actitudes.
Lo sensato es pensar que aquello que no provoque daños a terceros no debe merecer la intervención de instituciones que vengan a regular lo que hacen los ciudadanos. Dos ejemplos pueden ayudar a comprender el aserto anterior: prohibir la ablación, sí; prohibir el uso del velo, no. Lo primero provoca daños a terceros, lo segundo no".
Pero el socialista tampoco aprueba el momento elegido por Esperanza Aguirre de designar los toros Bien de Interés Cultural : "Las dos iniciativas están viciadas por objetivos que tienen escasa relación con la fiesta de los toros, buscan notoriedad a través del enfrentamiento para obtener mejores resultados electorales. Si los toros existen y la afición en Cataluña no los quiere, dejen morir a la afición, y la Fiesta caerá sola, pero no promuevan nacionalismos, catalán o español, que por ser excluyentes sólo generan división".
Por último, el ex vicepresidente del Gobierno defiende el arte de los toros: "Sí que hay. Es el arte de evitar el empujón brutal de un animal con el estilo esquivo de un capote. Todo ello aderezado a través del tiempo con el color, la música, el aroma y la plasticidad del movimiento".
Muy acertado su comentario Sr. Guerra,en Cataluña la fiesta morirá sola. Con solo una plaza de las 36 que tuvo no acuden a los toros, si no es porque torea José Tomas dos tardes el resto con importantes carteles media plaza y no todas las tardes.
Que pena me da, quien ésto suscribe estuvo abonado en la Monumental de barcelona en los años 60.