Alrededor de 140.000 personas es la cifra de espectadores que acudieron la pasada temporada a la Monumental de Barcelona, según datos de la empresa Funciones Taurinas recogidos por la agencia de noticias Europa Press.
Esta estadística de afluencia de públicos a los toros en Barcelona supera en aproximadamente 3000 personas los datos del año anterior (136.420 espectadores lo hicieron en 2008).
!Con lo fácil que es dejar a la gente en libertad! !Que manías con prohibir, prohibir! !Que ganas de no dejar a la gente en paz!. Si la fiesta taurina, no gusta en Cataluña, según éstos detractores amantes de la prohibición, ella sola se acabaría ¿O es que obligan a ir a los toros?. Barcelona, por cierto una gran ciudad, "archivo de la cortesía" según Cervantes, ciudad abierta y cosmopolita, déjenla que sea una ciudad viva. Que no sea una ciudad cerrada. ¿Porque nos están haciendo, a los que queremos a ésa ciudad, dudar ?.
Entre los que repiten, los turistas que tienen la corrida en su paquete vacacional, los españoles de otras regiones y venidos de américa latina para ver a José Tomás, la cosa queda en 30 o 40 mil catalanes taurinos, no nos engañemos a nosotros mismos que es el mayor favor que le podemos hacer a los anti.
Una tradición, combinada con espéctaculo, con ciencia y que cuando se realiza artísticamente deja profunda huella como el toreo, jamás debe desaparecer, menos en España que ha sido el país en donde ha tenido más auge y se toma y se le dá mas seriedad, al grado tal que pudiera considerarse (con las debidas distancias guardadas y el respeto merecidos), una religión. Solamente aquellos que tenemos una gran sensibilidad, que sabemos apreciar el arte, podemos entender de ésto y debemos luchar por que la fiesta de los toros no termine, al contrario, se deben abrir espacios para informar bien a la gente, que és y de que se trata éste asunto. Aquellos que quieren acabar con la fiesta de los toros que protesten en contra de las guerras, del hambre que hay en el mundo, de las diferencias sociales, de la falta de salud en países pobres y tantas cosas que debieran desaparecer antes que la tradicional fiesta brava. ¡ OOOOOLLLLLÉÉÉÉÉ !
Y si los señores políticos catalanes, no pusieran tantas travas, desde la administración autónoma, y dejara entrar a los menores de 16 años (estos son los futuros aficionados) probablemente el número de espectadores siguiera subiendo. Buen trabajo de la empresa !! Animo Taurinos, lo que no pudo parar un rey hace siglos no lo harán ahora 4 políticos desconocedores de la esencia de la tauromáquia.
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