Mal comienzo ganadero en la Feria de San Isidro 2008. El encierro perteneciente a la ganadería de Martelilla y un sobrero de Albarreal, lidiado en tercer lugar, ha sido un compendio de falta de raza, desabrimiento y flojedad suprema.
Dentro del desastroso elenco de inválidos que saltaron al ruedo se salvaron por momentos los dos toros lidiados en cuarto y quinto lugar. El primero de ellos, el que hacía cuarto, atisbó mejor clase en los primeros tercios metiendo la cara en contadas ocasiones ofreció alguna posibilidad para el lucimiento y Cortés lo aprovechó con el capote. Luego en la muleta todo se vino abajo, defendiéndose y saliendo con la cara por las nubes en cada lance, mostró su descastada condición.
El quinto, fue el otro que, dentro de la tónica de sosería y poca raza del encierro, tomó la muleta de Eduardo Gallo con buen son en los primeros compases de faena por el pitón derecho, tan solo en una tanda, eso sí, porque después mostró su verdadera condición. Se defendió, cabeceó y tardeó en los cites hasta terminar haciendo la estatua.
Lo demás fue un manojo de insufribles saldos ganaderos. El primero flojísimo, terminó tumbándose penosamente. El segundo, con mejor ritmo en los lances de recibo se vino abajo a las primeras de cambio. El sobrero, tercero, un galán de Albarreal, se paró y se defendió en todo momento. Y el sexto, sin cuajo y sin remate para esta plaza, anduvo cogido con alfileres en los primeros tercios, protestó, como sus hermanos en el caballo, para terminar tomando la muleta de Posada a media altura y sin ninguna raza.