Atrás quedan ya Castellón y Valencia y la incipiente temporada no termina de prender. Sin embargo, y pese a que pocos toros embistieron de verdad en Fallas, dos toreros que por no ser ya novedad habían cedido portadas y algo de fulgor mediático en este inicio a los José Tomás, Morante, Manzanares, Perera, Castella, Talavante, Cayetano..., pronto han vuelto a acaparar toda la atención . A las primeras de cambio y con un material no mucho mejor del que dispusieron el resto de sus compañeros, Ponce y Juli, Juli y Ponce, han hablado en el ruedo estas Fallas.
De Ponce llevan años diciendo que se va. El propio torero reconoce que su final está cada vez más cerca. También el de todos los demás. Pero este final no llega y Ponce sigue creciendo en la plaza. Justificando un lugar que desde hace varias temporadas no tiene ya que justificar. La raza de figura dicen. Esa que le empuja a Enrique a ser mejor que los demás, a terminar en lo más alto, a no dejarse nunca ganar la pelea por más toreros que lleguen, por más juventud que empuje. Si primero fue en Olivenza hace unos días, ahora ha sido en Fallas con ese toro que le ayuda a Ponce a marcar todavía más y mejor la diferencia, su diferencia. El toro con problemas, el toro con el que a la mayoría se le hace de noche y que a Ponce parece que le aclara las ideas. Difícil facilidad dicen también.
Esa faena al cuarto toro de Las Ramblas el pasado lunes no es nueva en Ponce y son muchas las que ha firmado ya. Y en plazas importantes. Por ellas también se le recordará. Tras la salida a hombros hoy, han sido tres orejas con las que ha saldado Fallas y a buen seguro a sus manos irá a parar la distinción de triunfador de la feria de su tierra. Para algunos sin embargo, Ponce seguirá de vuelta y pensando en su buen merecido retiro.
El Juli no se ha quedado atrás. Un cartucho tenía en Valencia, la tarde el pasado sábado, y tampoco le hizo falta que la corrida de Jandilla rompiera a embestir de verdad, para cuajar una de las faenas de la feria. Julián y Enrique han hecho verdad, una vez más, la manida sentencia de que el toro que calibra la dimensión real de una figura, además del bueno, es ese toro medio que con frecuencia salta a las plazas de toros. Ese toro con el que los grandes toreros marcan las diferencias, ese toro que sólo le sirve a unos pocos, ese toro con el que Juli y Ponce, Ponce y Juli, han sentado las primeras bases de la temporada. Mucho queda por delante.