Debutaba como ganadero en el coso pucelano Adolfo Martín, que tiene raíces en la provincia de Valladolid, exactamente en Palazuelo de Vedija, y se presentaba casi como un novillero novel.
Así al menos nos lo indicó en momentos previos a la corrida: "Hoy me examino, tengo mucha responsabilidad". No era para menos: La corrida se esparaba con expectación, sobre todo por el sector torista, que debe ser mínimo a juzgar por la ocupación de los tendidos del coso del Paseo de Zorrilla. Este público siguió todas las evoluciones de toros y toreros con absoluto mutismo, casi sin reverencia y se podría decir con miedo.
Un silencio sepulcral ha reinado en todo momento entre el público, salvo en tramos contados en los que se han escuchado olés, y sobre todo, las voces continuas de Javier Valverde citando a sus oponentes. Es más, en el primer toro la Asociación Musical Iscariense, que complementa tarde tras tarde con su música las corridas, hizo amago de tocar, y a los primeros sones del pasodoble el público acalló a los músicos. Incluso algunos subalternos parecían haber cogido miedo a los animales, cayéndose en la cara del toro o dándose de bruces con algun burladero, pero la cosa no ha sido para tanto.
Los de Adolfo Martín no se comían a nadie. Al final, aburrimiento en los tendidos, y en palabras del ganadero, que había apostado por el segundo y cuarto toro: "Ha habido de todo".