Burladero.com
| OPINIÓN
Publicidad
Publicidad
OPINIÓN

La mano de Jesulín

Aumentar fuente Disminuir fuente
23/02/2010 11:32
Vota
Resultados
5 Votos 

Sin ser milagrosa, como la de Fátima, ni pícara, como la de Maradona, la templada mano izquierda de Jesulín de Ubrique le ha salvado de cometer el error garrafal al que le había abocado no saberla usar en el despacho. Dándole la obligatoria credibilidad a los a veces sospechosos partes médicos del toreo, hay que convenir que esa lesión de muñeca ha evitado, in extremis, que la cotización del gaditano en esta no reclamada reaparición cayera a plomo a las primeras de cambio.

Porque lo del pasado sábado en Vistalegre estaba cantado. Es fácil decirlo ahora, no ya a toro pasado sino muerto y arrastrado. Pero, hasta que no se constatara el desastre, era preferible no pecar de agorero, no señalarse una vez más como negativista y "agresivo" entre tanto complaciente, y menos ahora en que los hay tan "comprometidos" en apostar por esta rara feria invernal del Palacio carabanchelero.

El fracaso del cartel mediático en Vistalegre advierte de que, en plena crisis, esta fórmula taquillera puede tener sus días contados 

Sí, estaba cantado que la corrida de los "mediáticos" -porque mediáticos son, aunque no les guste el calificativo, todos aquellos que basan su contratación en sus apariciones televisivas más que en sus méritos en el ruedo- no iba a llevar a la segunda plaza madrileña más allá de tres o cuatro mil personas. Y sobraban las razones para afirmarlo sin temor a equivocarse: el cartel, a todas luces, no interesa en Madrid, y menos a unos precios tan elevados como fijó Taurodelta, pero hay tampoco que dejar de lado el hecho de que los tres veteranos espadas han gastado ya la mayor parte del que fue su indiscutible atractivo popular prodigando su intrascendente espectáculo hasta por los ruedos más perdidos del mapa.

Sin duda alguna, las declaraciones de Manuel Martínez Erice a este portal un par de días antes del festejo, advirtiendo de la escasa actividad en la taquilla de Vistalegre, fueron un inequívoco mensaje, el preámbulo de ese parte médico que ha evitado que el resto de empresas, a la vista de tan pobre entrada, marcaran a la baja el caché del de Ubrique para el resto de la campaña el mismo día de su regreso a los ruedos. Algo parecido a lo que le sucedió al Morante de la pretendida exclusiva millonaria con su triste mano a mano con El Pana en esta misma plaza. Y ya se sabe que, en esta ley de la jungla que es el toreo, los empresarios no perdonan los errores en los despachos.

 Con todo, y aparte del caso particular de Jesulín, el fracaso del cartel mediático en Vistalegre -indirectamente reflejado también en la barata corrida de cinqueños que se les adjudicó- tiene una lectura de más larga proyección: en medio de tan profunda crisis económica, esta fórmula taquillera, tan rentable durante largos años, puede tener sus días contados.

No hace falta ser sociólogo para saber, sin ningún atisbo de clasismo, que el público populista que acude a este tipo de festejos está siendo, claramente, el más afectado por la situación en su poder adquisitivo. Y esa mano, la que se mete en los bolsillos para sacar el dinero ante la taquilla, es la que verdaderamente les debe de preocupar.

Publicidad
Publicidad
Publicidad