En el mismo día en el que la ‘tormenta perfecta' -también llamada la‘ciclogénes explosiva'- ha ocupado casi todos los titulares, El Juli sí ha comenzado su temporada golpeando con verdadera fuerza. Como un huracán. Comentaba el torero que el no haber parado de torear durante todo el invierno en América, el seguir en contacto permanente con el toro, le iba a venir bien. Y visto lo visto, parece no haberse equivocado.
Pasada la primera sorpresa de Javier Cortés, El Juli es el primer gran triunfador de la temporada. El idilio con Vistalegre continúa. Si hace ocho años esa plaza marcó un antes y después en su carrera, este sábado ha vuelto a demostrar que está en continuo crecimiento. La faena al cuarto de Garcigrande es buena prueba de ello. Frente a la desesperanza generalizada, él se inventó un toro y logró sacar todo lo bueno que el animal llevaba demasiado escondido. Perfecto en los tiempos, los toques y las distancias. La sabiduría que da la experiencia.
Pero la primera corrida del año también deja otras conclusiones positivas. Frente a un Juli mandón, Manzanares y Perera enseñaron los dientes. Cada uno con su estilo y con su concepto. El alicantino, cuando despliega su estética, es una delicia. Sin olvidar la garra y entrega de Perera, pese a que no salió en la foto final. Que empiece la fiesta, que esto no ha hecho más que empezar.