La votación parlamentaria que ha prohibido los toros en Cataluña es la escenificación máxima de la degeneración del antaño noble arte de la política, ahora en manos de mercachifles que traicionan la memoria, manipulan la historia y arriendan el culo para mantener la poltrona.
David Pérez, uno de ellos, durante estos meses ha pasado por uno de los nuestros, frenando iniciativas, manejando los tiempos, asegurando por tierra, mar y aire que tenía controlado el voto en bloque de su partido y cuando este le deja en evidencia, acata , justifica y se tapa no sin lanzar derrotes contra algunos de quienes quisieron alertar de la traicionera ambigüedad.
Será el chivo expiatorio, se lo ha ganado a pulso, pero las culpas están muy repartidas y los estamentos taurinos, desde la Federación a la Mesa del Toro, pasando por la Plataforma y, mea culpa incluida, ciertas tomas de posición, a veces guiadas por la pasión y otras por la mala fe, de la información taurina, también han contribuido al desaguisado.
El mal está hecho. Los análisis sólo intentarán poner árnica en la mortal herida pero lo único cierto es que Cataluña se empobrece ( económicamente también) , se hace más pequeña y las mujeres y hombres que la pueblan , incluidos los que dicen defender supuestos derechos animales, son menos libres. La Historia absolverá a pocos.
- Paco March es periodista y ex presidente de la Plataforma Promoción y Difusión de la Fiesta.