Burladero.com
| OPINIÓN
Compartir


delicious  meneame
Publicidad
Publicidad
OPINIÓN

Estrategias de guerra (y IV)

Aumentar fuente Disminuir fuente
05/08/2010 14:09
Vota
Resultados
6 Votos 

La cuestión es saber quién nos va a defender, quien organizará las estrategias en esta guerra contra el abolicionismo. Porque dentro del toreo, ya es asumido, reina la desunión y la falta de operatividad. En ese sentido, no pretendemos atacar a la Mesa del Toro, como creen algunos, si reconocemos que la pretendida plataforma de cohesión profesional, la que puede vencer esa deriva, no ha logrado aún ganarse la credibilidad.

Creada a la carrera, en una de esas aisladas tardes invernales que los taurinos dedican a “arreglar” la Fiesta, la Mesa del Toro no consensuó entonces con las distintas asociaciones ningún objetivo claro, ni se paró a estudiar el paisaje en que debía ejercer su pretendida autoridad. Una desordenada amalgama de intereses y un afán por cauterizar a la activa y, al parecer, sospechosa Plataforma de Corrales fueron las motivaciones iniciales de un ente que desde entonces ha adolecido de dos elementos esenciales para la supervivencia: buenas y ambiciosas ideas y financiación suficiente.

De ahí deriva una inoperancia que puede perpetuarse ante la falta de concienciación de los sectores profesionales sobre la verdadera trascendencia de los ataques externos. Cierta lucha de grupos de poder taurino, en el intento de hacerse con las riendas de la entidad, y la ridícula aportación económica de sus integrantes, que ni siquiera se cumple por esa falta de credibilidad, están lastrando el desarrollo de un organismo que debe ponerse a trabajar con urgencia en las cuestiones más apremiantes.

La permanente desunión de la gente del toro, que se ha vuelto a ver en los últimos días, sólo garantiza una lenta pero segura derrota ante el rocoso enemigo antitaurino

Porque la Mesa del Toro, o el ente que se pretenda como representación de la unidad del colectivo, es la única alternativa que el toreo tiene en este momento para hacerse valer en la batalla. Pero siempre y cuando convenza a todos y venga reforzado por un imprescindible consenso de las partes acerca de los problemas generales que amenazan al espectáculo, más allá de los asuntos particulares de cada colectivo, que no deben quedar sin resolver pero sí en un segundo plano. Por una mera cuestión de prioridades.

Hay mucho trabajo atrasado por hacer, muchos frentes abiertos, externos e internos, y se necesita mucha gente para trabajar en ellos. De dentro y de fuera. Porque, ahora menos que nunca, la Mesa no necesita arribistas, medradores y “medallistas”, toda esa rémora parasitaria que arrastra consigo cada uno de los grupos de poder. Lo que falta es gente capacitada de otros campos, expertos y asesores en política, en economía, en imagen… a los que hay que contratar cuesten lo que cuesten para poder hacer frente a un enemigo mucho mejor armado en ese aspecto. Hay que emprender acciones legales bien orientadas, hay que diseñar una ambiciosa y contundente campaña de imagen, hay que tener buenos guías en los laberintos de la política y hay que hacerse oír a través de creíbles portavoces –el retirado Esplá sería perfecto, por tantas cosas— en el manipulado barullo de la sociedad mediática.

Hace falta gente con amor a la Fiesta y con ganas de trabajar. Y por eso, porque el toreo no es un patrimonio exclusivo de los taurinos, porque todos podemos aportar, hay que contar con los aficionados y escuchar sus propuestas, tan positivas e interesantes como muchas de las que estos días circulan por la red, fruto de la inquietud de blogueros, parece ser, más concienciados que los propios profesionales.

Pero para eso hace falta financiación, a través de las aportaciones, mucho más generosas, que incluso en tiempos de crisis puede hacer el propio espectáculo, así como de posibles patrocinadores que hay que buscar con empeño y desprendimiento. Y, sobre todo, hace falta coordinar las acciones, conjuntarlas, aglutinar fuerzas. No plantear una guerra de guerrillas en que cada grupo actúe por su cuenta, como lamentablemente viene sucediendo tras la votación del Parlament. Esa permanente sensación de desunión, ese clásico ir cada uno por su lado –figuras, Mesa del Toro, presidentes, pancarteros… sólo garantiza una lenta pero segura derrota ante el rocoso enemigo antitaurino.

Publicidad
Comenta esta noticia en:  Facebook Twitter
Publicidad
Publicidad