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Retórica al relance

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10/08/2010 10:40
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Pasan ya dos semanas de la afrenta de Barcelona, la ciudad prohibida, y el toro de la polémica sigue suelto por la plaza sin que nadie lo fije. Como en los capeos, aquí cada cual mete su capote ante la abanta situación para, al relance, hacer bulto en este disparatado espectáculo sin director de lidia. Así que, dejemos la talanquera y metámonos en el tumulto para lanzar preguntas al viento con el capote de la retórica:

-¿Le conviene a la fiesta de los toros plantear recurso de inconstitucionalidad contra la ley promulgada en Cataluña? Sepan que Anselmi se frota las manos ante esa perspectiva porque, en el caso probable de que el Tribunal Constitucional dé el visto bueno, los abolicionistas tendrían abiertas las puertas del resto de parlamentos regionales.

-Ahora que Artur Mas va a traicionar al vegano argentino blindando los "correbous", para hacerse con el voto de las tierras del Ebro en su escalada hacia la Generalitat, ¿por qué no ejercer una resistencia activa y tomar esos festejos "legales" con capotes y muletas? ¿Se atreverían las autoridades "sanitarias" a sancionar a esos alumnos de la Escuela de Barcelona a los que han robado sus sueños si se dieran una vuelta por los pueblos de Tarragona?

-Por cierto, ¿saben los quintacolumnistas que dan argumentos a los antis, asegurando que la gente no va a los toros en Barcelona, cuántos espectadores cubren un cuarto de plaza en la Monumental? Pues, más o menos, cinco mil personas. ¿Qué otro espectáculo completa ese aforo estos días en la Ciudad Condal? Ni todos los cines de Balañá.

Como en los capeos, aquí cada cual mete su capote ante la abanta situación para, al relance, hacer bulto en este disparatado espectáculo sin director de lidia

- En todo caso, esas cinco mil personas ¿no son muchas más de las que acuden a las corridas veraniegas de Las Ventas? ¿No les parece que la política empresarial de Taurodelta en estos meses -carteles sin interés sobre la base taquillera de los turistas de agencia- tiene un tufo muy parecido a esa de Balañá de cuyos polvos llegaron estos lodos? 

-Aunque la cosa vaya para largo, ¿ha pensado alguien qué hacer con las indemnizaciones que tendrá de pagar el gobierno catalán a cuenta de la prohibición de las corridas? Porque las que habrían de recaer en los toreros, como no tendrán nombres ni apellidos, bien podrían servir para la financiación de una buena campaña de imagen o para sostener el largo rosario de acciones legales que debe emprender el toreo.

-¿Por qué hay quienes siguen empeñados en llamarla Fiesta Nacional -con las reticencias que eso sigue provocando en sectores "progres" o indiferentes- cuando en realidad y desde hace siglos es una fiesta internacional? ¿Por qué no contamos con los aficionados y los profesionales de otros países -incluidos los norteamericanos, donde también se dan toros- para hacer un bloque mayor y más fuerte en su defensa?

-Y ya que hablamos de "progres", ¿no hay ningún empresario, de esos que firman contratos baratitos con Canal Plus, que hable sugerentemente con los señores de Prisa para que cese la manipulación y el sesgo antitaurino en el diario El País? Hace ya veinte años que podían haberlo hecho.

-Lo malo es que para algunos no parece haber pasado tanto tiempo y siguen pidiendo que esto lo arregle el Jefe del Estado, que, recuerden, ya no es aquel general bajito sino un señor rubio y alto que es el Rey de todos los españoles, taurinos y antitaurinos, y que no puede contradecir la voluntad popular ¿Qué medidas legales queremos emprender si desconocemos siquiera el actual ordenamiento jurídico español?

-¿No será mejor empezar a moverse que esperar a que nos resuelvan el problema? Que vayan, si quieren, las figuras a hablar con la Ministra de Cultura, que no podrá darles solución alguna, pero que, a la vez, alguien empiece a pensar que la única manera en que un Gobierno puede proteger la Fiesta es creando una Secretaría de Estado que la administre y organice. Pero, quién sabe: a lo mejor resulta que hay a quien el tema ya no le interesa tanto. ¿Por miedo a perder poder?

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