A punto de cumplirse un mes de la fechoría, es decir, la prohibición formal de las corridas de toros en por el Parlament catalán, la Federación de Entidades Taurinas de Catalunya ha hecho público su "as" en la manga que, leido el texto , no es más que un "farol" pues no hace otra cosa que sumarse a lo que ya ha anunciado un grupo político, con el añadido de la solicitud de audiencia con Zapatero para hacerle llegar el malestar.
Jocoso, si no fuera tan trágico. Sin entrar en el detalle de la argumentación del futuro recurso y sus posibilidades de éxito llegado el caso, algo que se antoja improbable tanto desde el análisis político del momento como del meramente legal, a lo que se suman las declaraciones de diferentes miembros del Gobierno y dirigentes socialistas que no parecen estar muy por la labor, tanto por convicción como por pura estrategia electoral, me permito discrepar, con todos los respetos y amistad con las personas que dirigen la Federación.
Durante meses y desde diferentes foros, expertos politólogos y legalistas, la mayoría reconocidos como aficionados taurinos, han expuesto criterios en los que el denominador común es que la vía del recurso no implica, ni remotamente, abrir el camino para que se revoque la prohibición catalana. Es más, si la resolución del Constitucional avala tal prohibición, se daría la coartada necesaria para que, utilizando el instrumento legal que les pareciese más propicio, los grupos abolicionistas ( partidos políticos incluidos) tentaran a la suerte en otras comunidades, aquellas- y no voy a dar pistas- que en sus propios y reconocidos estudios de mercado considerasen más proclives al éxito de su estrategia.
Pero hay más. Dado que sólo en el caso de que el recurso de inconstitucionalidad lo presentase el Presidente del Gobierno - algo de lo que él mismo se ha desmarcado- se detendría la aplicación de la Ley ¿ puede alguien en su sano juicio pensar que en Barcelona ( nadie lo olvide, la única plaza en activo en Cataluña) se darían toros en el supuesto de que, pasados dos, tres o más años después del fatídico 1 de enero de 2012, el Tribunal Constitucional fallara en contra de la prohibición, la Monumental cerrada abriría sus puertas de nuevo al toreo?.
Hay tiempo, cada vez menos, pero lo hay. La Federación, la Plataforma, La Mesa del Toro, los profesionales, la prensa taurina, los aficionados, tenemos motivos y nos sobran razones, pero debemos encauzarlas en la dirección que nos pueda proporcionar el triunfo. Un esfuerzo último en el que habrá que cargar la suerte.