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OPINIÓN EDITORIAL

Se han equivocado

José Tomás en la Plaza México.
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27/03/2008 21:55
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José Tomás no toreará finalmente en Madrid. Precisamente la plaza, de todas las que marcan la temporada, a la que no podía o al menos no debía faltar. Por muchas razones, entre otras, la de dar sentido a un planteamiento y también la de cerrar para siempre algunas bocas inocentes o malintencionadas que pretenden, sin éxito, convertir a uno de los toreros más importantes de los últimos tiempos en su grotesca caricatura.

Tomás no tiene que demostrar nada. Parece claro. Apenas tres temporadas a finales de los noventa le bastaron para decirlo casi todo en el toreo. Su vuelta el pasado año resultaba una incógnita que poco a poco se va despejando. Y para su resolución definitiva, plantear una segunda temporada de regreso a los ruedos alejado de la mayoría de las principales plazas del gran circuito, no parece que le sea de ayuda al de Galapagar.

La noticia, adelantada en primicia por este medio, ofrece dos versiones sorprendentemente coincidentes (por no ser habitual en estos líos de despachos). Tanto empresa como apoderado hablan del dinero como único y principal obstáculo. Boix, sin dar cifras, le echa en cara a la empresa no haber hecho el esfuerzo de salvar una diferencia mínima y Uranga asegura que de lo que ofrecieron no podía pasar, sin pedirle en este caso al torero esfuerzo alguno. Más elegante, sin duda, la posición de Uranga. Más sabe el diablo por viejo, dicen.

Las intervenciones de Boix, además de huecas, suelen ser desacertadas. Ahora carga todo el peso de la culpa a la empresa

Las intervenciones de Boix en los medios desde que se hizo cargo de la representación de Tomás han venido resultando, además de huecas, desacertadas en algunos casos. En este también. La pregunta surge sola. Si tanto era el interés del torero en hacer el paseíllo en Madrid y tan pequeña era la diferencia económica, no parece de recibo cargar todo el peso de la culpa sobre los hombros de Martínez Uranga.

La misma distancia separaba a Tomás de Madrid que a Madrid de Tomás. La montaña también puede ir a Mahoma. Máxime en este caso, cuando a diferencia de otras empresas que desde el principio se plantaron en sus trece y cortaron de raíz las alas a las elevadas pretensiones del diestro, Taurodelta sí puso de manifiesto buena actitud llegando a dar por segura la presencia del madrileño e incluso dilatando las negociaciones hasta donde se pudo. Más que con ninguna otra figura.

Lo que ocurrió entre las cuatro paredes que albergaron las interminables negociaciones sólo lo saben ellos. Lo que sí resulta público y notorio es que con la ausencia de José Tomás en Madrid pierde la Fiesta y, por ende, perdemos todos. Las grandes plazas han sido siempre de los grandes toreros. Ellos las hacen más grandes. Tarde a tarde. Temporada a temporada.

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