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Arturo Saldívar y Angelino de Arriaga, volver a empezar

Arturo Saldívar en Madrid. Foto: Iván de Andrés
DANIEL HERNANZ
04/02/2010 12:22
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La crudeza del toreo viene dada muchas veces por los más jóvenes, por los toreros que están empezando. La pasada temporada, dos de las cornadas más graves de todo el 2009 se hicieron visibles en dos novilleros, que no rebasan ninguno los 20 años, y que cruzaron un día el charco con la intención de hacerse toreros y abrirse camino en España.

Ambos, Arturo Saldívar y Angelino de Arriaga, reaparecen este mes de febrero con la convicción de volver reforzados para retomar ese camino que el toro ha interrumpido: "Ahora tengo más ganas que antes de volverme a poner en la cara del toro. Tengo ese gusanillo de sentir al toro pasar otra vez al toro por la barriga", asegura el mexicano Angelino de Arriaga que volverá a enfundarse el vestido de luces en la plaza de francesa de Samadet el día 14 .

La felicidad interior de haber superado la prueba, es lo que alimenta ahora la ilusión pese a lo complicado de borrar tan pronto todas las cicatrices: "Es duro estar fuera de tu país y de tu gente pero aquí me he encontrado gente muy buena. Pero para mi familia, imagínate. Un hijo fuera de su país, enterarte tan lejos de aquí de una cornada así es muy duro para ellos", dice Angelino.

'A mis padres les decía que apenas me dolía'

"Hablaba todos los días dos o tres veces con mis padres, y sabían la gravedad de la cornada" -continúa el mexicano. La seguían por Internet, aunque yo les decía otra cosa para que no se preocuparan, trataba de no decirles la verdad, siempre les contaba un poco menos, desde el hospital les decía que apenas me dolía para que ellos estuviesen tranquilos. Pero si, ha sido muy duro para ellos", reconoce el torero que se encontró además el agravante de la negligencia médica , lo que retrasó la recuperación además de poner aún más en riesgo su vida las angustiosas primeras horas después del cornalón.

Tampoco estos meses han resultado sencillos para Saldívar, al que en apenas diez meses todo se le vino de golpe. La novedad al principio, el buen ambiente después y luego la cornada que frenó en seco el ascenso: "Ha sido un rato largo, eh. Siempre tuve la impresión de reaparecer en la siguiente novillada que tenía. Primero en Sevilla, luego en Madrid, después en Arnedo y, ya cuando se pasó eso, me dijo el doctor que me tomara tiempo y que no iba a poder torear en lo que faltaba de campaña española", recuerda el azteca.

A mi hermano le pasó lo mismo, pero él estuvo más sólo. Para la familia es muy duro, dice Angelino

"Esa ansiedad era muy mala, muy difícil - prosigue Arturo-. Era desilusionante, porque yo hacía el esfuerzo, entrenaba, corría y no me quejaba de la pierna que, evidentemente me dolía, pero yo para torear no decía nada. Era muy frustrante que después de este esfuerzo llegara el día de alguna vaca, de alguna prueba y aquello no saliera bien. Desde luego hubiera ayudado más que hubiese toreado las 15 novilladas que tenía firmadas, pero Dios sabe por qué hace las cosas y ninguna de las novilladas en los sitios claves funcionó", se consuela.

'Mejor que te la peguen con 20 años que con 35 ó 40'

Las situaciones de Angelino y Saldívar eran y son bien diferentes. La lucha de Arriaga encuentra parangón en que llevó su hermano, el matador de toros José Luis Angelino, en el que se mira y se refleja: "Él tuvo una cornada también muy grave con 17 años o 18 años en Madrid, cuando vino aquí a España de novillero y lo apoderó Victorino Martín y en Madrid le pegó un toro una cornada y creo que pasó lo mismo que yo, pero yo creo que él estaba más sólo que yo. Vivía en la finca de Victorino Martín y estaba allí encerrado, no tenía amigos y sólo pensaba en prepararse. El me decía que siempre se acordaba de la familia, es muy duro estar fuera de tu país".

"Sufrió mucho, estar sólo en una habitación y luego lo joven que era..., con un año o dos menos de los que tengo yo ahora. Me contaba aquello como que había que afrontarlo y que no quedaba otra. Es lo que siempre me repetía, hay que echarle un par de cojones para superar ésto. Si sales de esta cornada, ya verás que lo demás no va a ser tan duro, porque no creo que vuelvan a pegarte una cornada como ésta', relata Angelino.

"Es mejor que esta cornada me la peguen con 20 años que no con 35 ó 40", dice Saldívar. Además, psicológicamente no me ha hecho mella la cornada. Empecé a matar toros allá en México hace un mes y nunca se me pasó por la mente esa imagen del percance aunque al principio no me encontraba a gusto con las vacas pero era por un tema físico, de que el cuerpo todavía no respondía. Con las vacas me costó mucho trabajo, fui a tres tentaderos y... fatal".

Mi primer puntazo llegó con catorce años, desde entonces me mentalicé de que llegaría la cornada, dice Saldívar

"Luego, casualmente, fui a un tentadero a la finca de Los Encinos y, después de estar fatal con las vacas, me echaron un toro. En ese momento me dije: 'Buff, si he estado así de mal con las vacas, imagínate con voy a estar con el toro, pero fue al contrario. Con el toro me sentí muy bien. Estuve más de media hora con él".

Sin duda, las cornadas que cobraron el pasado año son las más fuertes de sus cortas carreras aunque las enfermerías, los bisturís y los hospitales no les cogen de nuevas: "Mi primer puntazo, el que me tuvieron que llevar al hospital, ponerme anestesia y dar puntos, fue una herida muy pequeñita, no más de 5 cms pero me llegó muy pronto, apenas con 14 años", cuenta Saldívar.

"Desde entonces, me familiaricé con la posibilidad de que llegarán más cornadas y más fuertes y me fui mentalizando para ello. Luego me pegaron una cornada en México, en mi primer toro, y aguanté en la plaza llegando hasta a matar el novillo de Jairo Miguel, al que también le metieron una cornada. Entonces, lo de las cornadas no me cogía del todo de nuevas" igual que a Angelino, que ya tiene "marcada la cara por una vaca en el campo".

'Ahora sé que puedo ser alguien en la Fiesta' 

"Ahora sí te das cuenta por un error lo que te puede pasar, dice Arriaga. Fíjate que fue un segundo, justo a la hora de saltar las tablas me resbalé al poner el pie en el estribo y cuando quise volver a impulsarme el novillo ya me había atravesado. Por eso en esos primeros momentos, sí me hacía esa reflexión. En un segundo lo que te puede pasar, por una equivocación, por un error de cálculo, te puede costar la vida".

 "Es mucho más duro forjarse y hacerse torero aquí en España que en mi país", apunta Saldívar. En México, una novillada muy grande pesa 420 Kg. en vivo y aquí hay novilladas que en canal pesan 300 Kg. La ventaja es que cuando vuelves a México estás mucho más preparado y tienes mucha más seguridad. Lo que pasa es luego hay una cosa, aquí el toro pone fiereza y allí es lo contrario. Entonces son cosas distintas, porque aquí cuando el toro galopa ya sabes si va a la muleta o va a ti. Sin embargo en México, te viene andando y hasta que pasa todo el toro hay que tragar".

Ahora, el trago está ya pasado. Valdemorillo, el pueblo donde además reside Saldívar, verá vestido de luces el viernes a una de las revelaciones de 2009 en Las Ventas y, unos días más tarde, hará lo propio Angelino en Francia : "Ahora sí que creo que puedo ser alguien en el mundo de los toros porque he sido capaz de superar todo esto". Que sea por bien empleado entonces. 

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