La efemérice dice que un 18 de agosto de 1960, hace cincuenta años, Victorino Martín adquiría en compañía de sus hermanos el primer lote de la ganadería de los hermanos Escudero Calvo, que perteneciera a José Bueno y, antes, al marqués de Albaserrada.
Por tanto, se cumple medio siglo desde que Victorino decidió emprender su aventura como ganadero. “Con la afición, el respeto al aficionado, y la búsqueda de un toro que transmitiera emoción”, reza la página del ganadero, los hermanos Martín compraron entonces, por una cantidad cercana a las 1.060.000 pesetas.
Eran aproximadamente 150 cabezas, además del derecho a usar en los carteles el nombre de Escudero Calvo. Así se anunciaron por primera vez, en una novillada en Zarahoza, un 30 de abril de 1961, con Palmeño, Manolín Herrero y Emilio Oliva en el cartel. Ganaron entonces por las seis reses 115.000 pesetas.
El segundo lote de la ganadería de Escudero Calvo llegó a manos de Victorino y Adolfo dos años después, en abril de 1962. Era el correspondiente a Josefa Escudero y se componía de 150 hembras y un semental de nombre Barquillero. Entonces, la inversión ascendió a los 2.500.000 pesetas.
“Han sido cincuenta años de trabajo sin desmayo, de lucha contra adversidades, campañas y, finalmente, contra el peligro de bajar la guardia”, describen, una historia ganadera señera del siglo veinte.
En estos cincuenta años la vacada de Victorino Martín ha lidiado más de 2.700 reses en 518 festejos, con más de un centenar de astados premiados con la vuelta al ruedo y cinco indultos en total. Sobre todo el del recordado Belador en Las Ventas de Madrid.